miércoles, 20 de noviembre de 2013

martes, 19 de noviembre de 2013

jueves, 14 de noviembre de 2013

Lecturas de la Historia

Isabel 
Colón partió del pequeño puerto de Palos, y no de Cádiz, como estaba previsto, porque allí no cabía un alfiler. Por el puerto de Cádiz, miles y miles de judíos estaban siendo arrojados fuera de la tierra de sus antepasados y de los antepasados de sus antepasados. 
 Colón viajó gracias a la reina Isabel. Los judíos también: ella los expulsó. 
 Los Reyes Católicos eran dos, Isabel y Fernando, pero Fernando estaba más preocupado por las damas y las camas que por las cosas del poder. Después de los judíos, fue el turno de los musulmanes. 
Diez años había luchado Isabel contra el último baluarte islámico de España. Cuando su cruzada culminó, y Granada cayó, hizo todo lo posible por salvar esas almas condenadas a la quemazón eterna. 
Su infinita misericordia les ofreció el perdón y la conversión. Le contestaron con palos y piedras. Entonces ella no tuvo más remedio: mandó quemar los libros de la secta de Mahoma en la plaza mayor de la ciudad conquistada, y expulsó a los infieles que persistían en su falsa religión y en su manía de hablar árabe. 
Otros decretos de expulsión, firmados por monarcas posteriores, culminaron la purga. España envió al exilio, por siempre jamás, a sus hijos de sangre sucia, judíos y musulmanes, y así se vació de sus mejores artesanos, artistas y científicos, de sus agricultores más avanzados y de sus más experientes banqueros y mercaderes. A cambio, multiplicó sus mendigos y sus guerreros, sus nobles parásitos y sus monjes fanáticos, todos de limpia sangre cristiana. 
 Isabel, nacida en Jueves Santo, devota de la Virgen de las Angustias, había fundado la Inquisición española y había nombrado a su confesor, el célebre Torquemada, Inquisidor Supremo. 
Su testamento, inflamado de místico ardor, insistió en la defensa de la pureza de la fe y la pureza de la raza. A los reyes venideros rogó y mandó “que no cesen de pugnar por la fe contra los infieles y que siempre favorezcan mucho las cosas de la Santa Inquisición”

 Prohibido ser 

 El bisnieto de la reina Isabel, el emperador Felipe II, enemigo del agua y de la luz, reiteró algunas prohibiciones contra los llamados moros, y mientras nacía el año 1567 decidió aplicarlas con puño de hierro. 
 No se podía: 
 hablar, leer y escribir en árabe, 
 vestir según los usos tradicionales, 
 celebrar fiestas con instrumentos y cantares moriscos, 
usar nombres o sobrenombres moros 
 y bañarse en los baños públicos. 
Esta última prohibición prohibía lo que ya no existía. Un siglo antes, había seiscientos baños públicos solo en la ciudad de Córdoba. 

 
 Eduardo Galeano: “Espejos. Una historia casi universal” Ed. Siglo XXI

lunes, 11 de noviembre de 2013

Lope de Vega

(1562-1635)

Félix Lope de Vega y Carpio nació en Madrid de padres humildes. Su padre, Félix de Vega, fue bordador. Estudió en Madrid y en Alcalá.
Su vida fue muy azarosa. En particular, siguió una vida llena de aventuras amorosas, pues estuvo casado varias veces y tuvo varias amantes. Fue soldado, secretario de varios diplomáticos y, finalmente, sacerdote.
En cuanto a la vida y producción literaria, fue ciertamente un fenómeno de productividad. Escribió en todos los géneros literarios: novelas, dramas y poesía, tanto lírica como dramática. De corte tradicional, arte menor, y al estilo italianizante renacentista.
A pesar de todo ello, se le conoce sobre todo por su copiosa producción dramática. Sus dramas, en comparación a los de sus coetáneos, resaltan por el ingrediente popular: temas y rimas tradicionales, populares y nacionales.
En cuanto a su poesía lírica podrían distinguirse dos formas: la tradicional de arte menor y la italianizante. En cuanto a la primera cabe mencionar que Lope fue uno de los iniciadores del romancero nuevo. En sus romances nos canta, además de otros temas, sus múltiples aventuras amorosas. También escribió, en esta misma vena tradicional y popular, numerosas glosas, romances, canciones, tercetos, idilios y villanescas
La segunda forma poética la componen sus "Rimas humanas", que contienen 200 sonetos, en su mayor parte mitológicos y pastoriles, y "Rimas sacras", que incluyen 100 sonetos, principalmente religiosos y hagiográficos. Tanto en una como en la otra forma, observamos claramente el ingrediente temático de su azarosa vida, bien mundanal como religiosa.
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domingo, 10 de noviembre de 2013

Maravillas de la naturaleza.

SALUDOS.
Os pongo dos fotos preciosas, una de un animal y otro de un vegetal.
La tercera es para recomendar la reutilización.
Ya sabéis lo de las tres erres.